El resurgimiento del mercado mundial del uranio, impulsado por el crecimiento de la energía nuclear y la necesidad de fuentes bajas en carbono, está reactivando proyectos mineros en distintas regiones del mundo. En ese escenario, Argentina comienza a captar la atención de inversores y compañías exploradoras que ven en el país un potencial nuevo distrito para este mineral estratégico.
Un informe presentado en la conferencia minera PDAC 2026 por la compañía canadiense Blue Sky Uranium destaca el avance de sus proyectos en territorio argentino y subraya el potencial del país para convertirse en un futuro proveedor de uranio para el mercado internacional.
La empresa, integrante del grupo minero Grosso Group, está enfocada en el desarrollo del Proyecto Amarillo Grande, considerado su activo insignia y uno de los descubrimientos de uranio más relevantes de los últimos años en Sudamérica.
Un proyecto clave en la Patagonia
El Amarillo Grande Project se ubica en la provincia de Río Negro y comprende una serie de depósitos de uranio y vanadio distribuidos a lo largo de una extensa franja mineralizada.
Dentro de este proyecto destaca el depósito Ivana, donde las exploraciones identificaron mineralización cercana a superficie —en muchos casos a menos de 25 metros de profundidad— alojada en sedimentos arenosos y gravas poco consolidadas. Este tipo de depósito es comparable con algunos de los yacimientos que actualmente sostienen gran parte de la producción mundial de uranio.
Según los datos presentados por la compañía, el depósito contiene recursos significativos de uranio asociados a vanadio, un metal que puede generar ingresos adicionales en el proyecto. Las pruebas metalúrgicas realizadas hasta el momento muestran tasas de recuperación cercanas al 84,6% para el uranio, lo que respalda el potencial técnico de la iniciativa.
El plan preliminar prevé una producción total a lo largo de la vida útil de la mina de aproximadamente 16,5 millones de libras de U₃O₈, con costos sostenidos estimados en torno a US$24,95 por libra, cifra considerada competitiva dentro de la industria.
Un país con infraestructura nuclear, pero sin producción de uranio
Uno de los aspectos que el informe destaca especialmente es la singular situación de Argentina en el mercado nuclear.
El país cuenta con una infraestructura nuclear desarrollada, que incluye centrales nucleares en operación y capacidad industrial para el procesamiento de combustible. Sin embargo, actualmente no posee producción doméstica de uranio, lo que obliga a importar el mineral para abastecer su propio sistema energético.
Este contexto abre oportunidades para proyectos locales capaces de cubrir parte de esa demanda. De hecho, el marco legal argentino contempla mecanismos que garantizan la compra de uranio por parte de organismos nacionales vinculados al sector nuclear.
Además, el informe señala que el país busca diversificar su matriz energética, todavía muy dependiente de los combustibles fósiles y la generación hidroeléctrica, lo que podría reforzar el papel de la energía nuclear en el largo plazo.
Un mercado global en expansión
El renovado interés por el uranio se explica en gran medida por la creciente demanda de energía nuclear en el mundo. Diversos países están impulsando nuevos reactores o extendiendo la vida útil de los existentes como parte de sus estrategias de descarbonización.
En paralelo, la oferta de uranio enfrenta limitaciones estructurales. La producción global está concentrada en pocos países —con Kazajistán liderando el mercado— y la industria ha atravesado años de baja inversión tras la caída de precios posterior al accidente de Fukushima.
Este escenario genera expectativas de un déficit estructural de suministro en los próximos años, lo que está incentivando el desarrollo de nuevos proyectos de exploración y producción.
Nuevos objetivos en la cuenca neuquina
Además del desarrollo en Río Negro, Blue Sky Uranium también está ampliando su presencia en otras regiones del país. La empresa identificó dos nuevos proyectos con potencial uranífero en la Cuenca Neuquina, una región tradicionalmente asociada a la industria del petróleo y el gas.
Datos provenientes de más de 200 pozos petroleros perforados en la zona confirmaron la presencia de anomalías de uranio, lo que abre una nueva línea de exploración para la compañía.
Argentina busca posicionarse en minerales estratégicos
El avance de estos proyectos se inscribe en una tendencia más amplia: el creciente interés internacional por los recursos minerales argentinos. A la expansión del litio y el cobre se suma ahora la posibilidad de desarrollar uranio como nuevo mineral estratégico.
Si los proyectos de exploración logran avanzar hacia etapas de desarrollo, Argentina podría incorporarse nuevamente al mapa global de producción de uranio, un mercado cada vez más relevante en la transición energética y la seguridad del suministro nuclear.