El petróleo supera los 80 USD y analistas ven posibles subas mayores
La mayor refinería de Saudi Aramco en Arabia Saudita, la planta de Ras Tanura, sufrió el impacto de restos de drones vinculados a Irán, en medio de una escalada de tensiones en la región de Oriente Medio. El ataque se produjo mientras dos drones fueron interceptados por la defensa saudita y los escombros causaron un incendio limitado en instalaciones clave del complejo energético. No se han reportado heridos, y las autoridades del reino aseguraron que la situación está bajo control.
Ras Tanura, ubicada en la costa del Golfo y con una capacidad cercana a 550.000 barriles por día, es una pieza central tanto en la producción como en la refinación de crudo y el procesamiento de combustibles destinados a los mercados globales. Aunque el suministro local de combustibles no se vio afectado de inmediato, la decisión de cerrar parte de la refinería como medida preventiva intensificó la preocupación por posibles interrupciones futuras.
Varios analistas señalan que este ataque constituye una escalada significativa en las hostilidades entre Irán y sus adversarios regionales, principalmente Arabia Saudita e Israel, elevando el riesgo de que más infraestructuras energéticas del Golfo queden en el objetivo de futuros ataques.
La respuesta del mercado fue casi instantánea: los futuros del crudo Brent se dispararon **más del 10 % y superaron los 80 dólares por barril en las primeras operaciones tras el ataque, marcando el nivel más alto en meses.
Varios analistas advierten que, si la situación geopolítica no se estabiliza pronto, el precio del petróleo podría escalar aún más, incluso acercándose o superando los 100 USD por barril, debido principalmente a las amenazas sobre las rutas de suministro clave, en particular el Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20 % del comercio mundial de crudo— y que ha estado prácticamente paralizado por acciones militares y cierres voluntarios de tránsito marítimo por razones de seguridad.
La preocupación principal de los mercados es la vulnerabilidad de las rutas marítimas por las que transita la mayor parte del petróleo mundial. El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, es considerado un cuello de botella estratégico; cualquier interrupción prolongada en su actividad podría reducir drásticamente la oferta global de crudo y desatar impactos económicos más amplios.
Analistas del sector energético han subrayado que la suspensión de envíos de crudo, combustible y gas natural licuado por parte de grandes petroleras y armadores, debido a temores por la seguridad de las rutas, ha tensionado todavía más el mercado.
Además de la subida de los precios del petróleo, los datos de mercado reflejan una fuerte volatilidad en los activos financieros, con caídas en bolsas globales y subas en activos considerados refugio, como oro y el dólar, en medio de la incertidumbre geopolítica y económica generada por el conflicto.
El conflicto, que ya involucra a actores como Estados Unidos e Israel en ataques directos contra Irán, y la retaliación del régimen iraní, ha elevado los temores de una confrontación más amplia en la región, con riesgos de interrupciones energéticas prolongadas.
La combinación de ataques concretos sobre infraestructuras energéticas clave —como la refinería de Ras Tanura— y la paralización de rutas logísticas estratégicas ha generado una fuerte presión alcista sobre los precios del petróleo, con cotizaciones que ya superan los 80 USD por barril y proyecciones que señalan posibles niveles alrededor o incluso por encima de los 100 USD si la crisis se prolonga.
En este contexto, los mercados globales permanecen en estado de alerta, evaluando no solo el impacto energético, sino también las implicaciones económicas más amplias de una escalada sostenida en Oriente Medio.