El gobierno de Luis Arce autorizó la compra externa de crudo mediante un decreto de emergencia. La medida busca alimentar las refinerías locales, reducir la dependencia de la costosa importación de diésel terminado y normalizar el abastecimiento en las estaciones de servicio.
Ante una escasez de combustibles que ha generado largas filas y malestar social en las últimas semanas, el Gobierno de Bolivia oficializó la autorización para la importación excepcional de petróleo crudo. El objetivo central es procesar la materia prima en las refinerías nacionales de YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) para garantizar el suministro interno de diésel y gasolina.
Abastecimiento Estratégico: El decreto permite que el Estado, a través de YPFB, adquiera petróleo de proveedores internacionales de forma directa y ágil. Esto responde a la caída en la producción local de hidrocarburos, que ha dejado a las refinerías operando por debajo de su capacidad.
Ahorro de Divisas: Al importar crudo en lugar de combustibles ya procesados (diésel y gasolina terminados), el gobierno espera reducir el gasto de divisas, ya que el procesamiento interno es significativamente más económico que la compra de productos refinados en el mercado exterior.
Uso de Refinerías Locales: La medida busca reactivar el pleno funcionamiento de las plantas de refinación en Santa Cruz y Cochabamba, aprovechando la infraestructura existente para mitigar el déficit energético.
La falta de dólares y el agotamiento de algunos pozos gasíferos han puesto en jaque la soberanía energética boliviana en los últimos meses. Sectores del transporte y la producción agroindustrial han expresado su preocupación por la intermitencia en la llegada de camiones cisterna a los surtidores.
Desde el Ministerio de Hidrocarburos y Energías señalaron que esta medida es "transitoria y necesaria" para estabilizar el mercado interno mientras se avanzan en otros proyectos de exploración y biodiésel.
Si bien la autorización de importación es un alivio inmediato, los analistas del sector advierten que la logística de transporte del crudo importado y la disponibilidad de divisas para pagar a los proveedores internacionales serán los próximos desafíos que deberá sortear la administración de Arce para asegurar que el combustible llegue finalmente a los usuarios.