La energía solar marcó un hito importante en el panorama energético estadounidense durante 2025: según un nuevo análisis del think tank Ember, esta fuente renovable respondió a 61 % del incremento total de la demanda eléctrica en el país a lo largo del año pasado.
El informe, basado en datos finales de la Energy Information Administration (EIA), revela que la demanda de electricidad en Estados Unidos creció 3,1 % en 2025, una de las tasas más altas de la última década, impulsada por la recuperación económica, mayores necesidades de refrigeración y expansión industrial.
Del total de electricidad adicional que requirió el país —unos 135 teravatios-hora (TWh)—, solar generó 83 TWh, un incremento interanual del 27 % respecto a 2024. Esta expansión posiciona a la energía solar como la principal fuente de nuevo suministro que satisface la mayor parte de la demanda emergente, muy por delante de combustibles fósiles y otras tecnologías.

Actualmente, la solar representa aproximadamente el 8,5 % de toda la electricidad generada en Estados Unidos, una cifra récord impulsada principalmente por parques fotovoltaicos a gran escala y una mejora significativa en proyectos de almacenamiento energético.
Uno de los aspectos destacados del informe es el papel creciente de los sistemas de almacenamiento de energía. En 2025, la capacidad instalada de baterías aumentó más de 133 %, alcanzando los 26 GW. Esta expansión ha permitido que la energía solar no solo cubra demanda durante las horas de sol, sino que parte de ella pueda utilizarse en la tarde y la noche, cuando la demanda tradicionalmente recae en combustibles fósiles.
En estados como California, el crecimiento conjunto de solar y baterías ha sido particularmente notable: aunque la generación en horas de máxima irradiación solar ha crecido de forma moderada, el almacenamiento posibilita liberar esa energía cuando no hay sol, aliviando la carga sobre gas y carbón en horarios pico.
El avance no fue homogéneo en todo el país. En Texas y el Medio Oeste, la solar cubrió hasta el 81 % del crecimiento de la demanda eléctrica, mientras que en regiones como el Atlántico medio la cifra fue menor, alrededor del 33 %.
En algunos estados, como Florida, la expansión solar superó incluso el aumento de la demanda, reduciendo directamente la generación de combustibles fósiles.
Sin embargo, la construcción de nueva capacidad enfrenta cuellos de botella: las adiciones de plantas solares a gran escala fueron un 6 % menores que en 2024, en parte por incertidumbre arancelaria, demoras en las conexiones a la red y cambios en políticas de medición neta que afectan a paneles residenciales solares.
Aunque la energía solar está creciendo rápidamente, Ember subraya que aún no ha eliminado completamente la necesidad de fuentes convencionales. A nivel nacional no se ha presentado aún un efecto “duck curve” —donde la solar reduciría substancialmente la generación de combustibles fósiles durante las horas de menor demanda—, y la electricidad consumida en horarios nocturnos sigue dependiendo mayoritariamente de gas y carbón.
Además, pese a los avances, 37 estados todavía generan menos del 10 % de su electricidad a partir de solar, lo que muestra el potencial de crecimiento aún sin explotar.
La participación de la energía solar en el crecimiento de la demanda eléctrica de 2025 demuestra una transformación significativa del sistema energético estadounidense, con renovables ganando terreno frente a combustibles fósiles y una red cada vez más dependiente de tecnologías limpias y almacenamiento.
Con el apoyo de políticas adecuadas y mejoras en infraestructura de red, el informe de Ember sugiere que la energía solar podría cubrir una porción aún mayor de la demanda futura, consolidándose como un pilar central en la transición energética de Estados Unidos.