El megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) avanza a paso firme y se perfila como una de las obras de infraestructura energética más importantes del país. Con una enorme inversión y trabajos de gran escala, República Argentina está en camino de comenzar a exportar petróleo desde la provincia de Río Negro hacia fines de 2026, según señalaron autoridades y técnicos involucrados en la obra.
Durante una recorrida por el frente de obra en Punta Colorada, el gobernador Alberto Weretilneck subrayó el “nivel de avance” de las distintas etapas constructivas y destacó la dimensión del proyecto, que no solo transformará la logística energética del país sino que también dinamizará la economía regional.
Estructura clave para exportar crudo argentino
El VMOS consiste en un oleoducto de 437 kilómetros que conectará la cuenca petrolera de Vaca Muerta con una terminal marítima en Punta Colorada, sobre el Atlántico. Esta infraestructura permitirá transportar crudo desde Neuquén y Río Negro hasta la costa, habilitando por primera vez exportaciones marítimas directas desde la Patagonia argentina.

En el predio portuario se construyen actualmente seis tanques de almacenamiento con capacidad total de 720 millones de litros de petróleo, que constituirán el corazón operativo de la futura exportación. Además, se consolida la terminal de exportación, con obras civiles, instalaciones logísticas y sistemas de protección anticorrosión en plena ejecución.
Hitos y ritmo de avance
El proyecto, con una inversión estimada en 3.000 millones de dólares, ya alcanzó varios hitos técnicos importantes. Entre ellos, se completó la última soldadura automática del tramo principal del oleoducto que conecta Allen con Punta Colorada, tras masivas labores de ingeniería y montaje a lo largo de la traza.
Actualmente se realizan pruebas hidráulicas, obras complementarias y la instalación de sistemas clave, mientras que el frente de trabajo en la terminal concentra el mayor volumen de tareas. Los operarios ejecutan tareas de impermeabilización, montajes estructurales y pavimentación interna para garantizar el funcionamiento futuro de la infraestructura.
Impacto regional y laboral
Más allá de su impacto estratégico para el país, la obra genera un efecto directo sobre la economía regional: se proyecta que el pico de construcción —estimado entre marzo y abril de 2026— dará empleo a unos 1.600 trabajadores, muchos de ellos rionegrinos, conforme a las exigencias de la legislación provincial que prioriza mano de obra local en grandes obras.
El gobernador Weretilneck destacó ese componente social y productivo, y resaltó que el proyecto “no es solo infraestructura, sino una oportunidad de desarrollo para la provincia”.
Capacidad y proyecciones de exportación
La obra se diseñó para comenzar operaciones en una primera fase a fines de 2026, con una capacidad inicial de transporte de hasta 180.000 barriles diarios. El plan contempla ampliaciones progresivas, que podrían elevar ese volumen hasta 390.000 barriles diarios en 2027 y llegar a 550.000 en una tercera etapa, consolidando a Río Negro como un nodo estratégico en la matriz energética argentina.
Este proyecto combina inversión pública y privada, con la participación de grandes empresas energéticas asociadas en un consorcio integrado por YPF, Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Pluspetrol, Tecpetrol, Shell y Chevron, entre otros.
Un paso hacia la exportación energética
Con el avance de la construcción y los plazos fijados, Argentina se prepara no solo para trasladar crudo hacia mercados globales, sino también para consolidar una infraestructura que potencie el crecimiento de su industria hidrocarburífera. La terminal en Punta Colorada será el punto de salida de un crudo que hasta ahora solo podía salir por vías terrestres o a través de países vecinos, agregando una nueva dimensión geo-económica a la producción energética nacional.