Un nuevo análisis publicado por Ember junto con la organización Energía que Transforma plantea una serie de medidas concretas para que Colombia reduzca su creciente dependencia del gas natural y avance hacia una transición energética más sostenible y segura de cara a 2030.
Según el estudio, el país se encamina hacia un escenario en el que la oferta interna de gas no será suficiente para cubrir la demanda proyectada, lo que podría generar un déficit significativo en los próximos años y aumentar la vulnerabilidad energética si se mantiene el enfoque tradicional basado en combustibles fósiles.
El análisis indica que, de no adoptarse cambios estructurales, el déficit de gas en Colombia podría alcanzar un 3,9% en 2030, una cifra que se ampliaría al 52% hacia 2039, reflejando la incapacidad de la producción local y de las importaciones planificadas para satisfacer la demanda interna. Este escenario obliga al país a replantear su estrategia energética para evitar una dependencia creciente de fuentes externas —especialmente en un contexto regional e internacional de precios volátiles y presiones logísticas sobre los suministros—.
El informe propone dos líneas de acción prioritarias para reducir la dependencia del gas:
Electrificación de hogares: Sustituir el 10% de las estufas a gas por modelos eléctricos o de inducción y reemplazar el 30% de los calentadores de agua impulsados por gas permitiría reducir el consumo en miles de Gigabritish Thermal Units (GBTU) para 2030.
Mejoras en eficiencia industrial: Incrementar la eficiencia energética en procesos que actualmente consumen gas (como en el sector manufacturero) puede reducir la demanda en niveles equivalentes a una parte considerable del consumo industrial actual.
Combinadas, estas medidas sectoriales podrían reducir la demanda total de gas en cerca de 21.545 GBTU en 2030, lo que superaría el déficit proyectado para ese año y permitiría evitar importaciones por unos 190 millones de dólares solo en ese periodo, con un potencial ahorro de hasta 2.000 millones de dólares en una década.
Los autores del informe destacan que no se trata únicamente de asegurar el suministro, sino de dibujar una hoja de ruta que reduzca costos, mejore la autosuficiencia energética y promueva un desarrollo más limpio y justo.
En este sentido, la electrificación residencial y la eficiencia industrial aparecen como estrategias “rápidas y rentables” para aliviar la presión sobre el gas, en lugar de depender únicamente de aumentos de producción o de mayores importaciones, que suelen estar sujetos a riesgos geopolíticos y fluctuaciones de mercado.
Colombia enfrenta desafíos estructurales en su sistema energético: aunque la matriz eléctrica del país es relativamente limpia gracias a la generación hidroeléctrica, el consumo de energía final sigue dominado por los combustibles fósiles, con el gas ocupando un papel central en sectores clave como la industria y el uso residencial. Wikipedia
Además, la necesidad de financiamiento, infraestructura y políticas coordinadas se perfila como una condición imprescindible para que estas alternativas no queden solo en un papel, sino que se traduzcan en inversiones concretas y en cambios tangibles en la matriz energética. Afd
El análisis de Ember y Transforma no solo diagnostica la creciente fragilidad del sistema actual, sino que ofrece un plan de acciones estratégicas orientadas a la sostenibilidad energética, que combinan eficiencia, electrificación y planificación a largo plazo. Estas recomendaciones —si se adoptan— podrían convertir el desafío de la dependencia del gas en una oportunidad para consolidar una transición energética más resiliente, competitiva y justa para Colombia en los próximos años. LinkedIn