Los precios del petróleo oscilaron y cerraron con leves descensos este lunes, en la primera sesión de negociación tras la operación militar encabezada por Estados Unidos que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, informaron fuentes del mercado.
Según informó Business Insider, en Wall Street, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) cerró alrededor de US$56,8 por barril, con una caída cercana al 0,8%, mientras que el Brent —el referente internacional— también retrocedió cerca del 0,8%, hasta unos US$60,2 por barril.
A pesar de que la captura de Maduro domina los titulares globales, los mercados han mostrado una reacción moderada, en un contexto donde la oferta mundial de crudo continúa excediendo la demanda, y muchos analistas sostienen que el impacto inmediato en los precios será limitado.
Expertos señalan que El mercado petrolero ha absorbido con relativa normalidad el shock político, debido en parte a la abundancia de oferta global y a que Venezuela, si bien posee alrededor de una quinta parte de las reservas mundiales, hoy contribuye con menos del 1% de la producción diaria global debido a años de sanciones, falta de inversiones e infraestructura deteriorada.
Esta sobredosis de crudo a nivel mundial, junto con decisiones de OPEP+ de mantener sin cambios la producción en el primer trimestre del año, ayuda a limitar el potencial alcista de los precios pese a la tensión geopolítica.
Especialistas consultados por Business Insider indican que incluso si el control estadounidense de Venezuela abriera la puerta a inversiones masivas en el sector, la recuperación de la producción petrolera venezolana será un proceso largo y costoso, que requeriría decenas de miles de millones de dólares y al menos una década de inversiones sostenidas.
El banco Goldman Sachs proyecta que, si la producción venezolana disminuye aún más este año, los precios promedio del WTI y del Brent se ubicarían en torno a US$51 y US$58 por barril, respectivamente. En un escenario alternativo donde la producción aumente moderadamente, esos mismos promedios podrían descender a US$50 y US$54.
Más allá de la apertura de mercados a las inversiones estadounidenses, persisten dudas sobre la capacidad de Venezuela para volver a influir de manera significativa en los precios globales del petróleo, considerando su infraestructura energética deteriorada. Mientras tanto, los operadores del mercado parecen dar más peso a los fundamentales de oferta y demanda mundial que a las turbulencias geopolíticas inmediatas