El proyecto de ley del litio que prepara el Gobierno boliviano incorporará la delimitación de un área específica del Salar de Uyuni como reserva turística protegida, con el objetivo de preservar el paisaje natural y garantizar la continuidad de la actividad turística que sustenta a las comunidades locales. Así lo informó el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, quien adelantó que esta iniciativa será uno de los primeros puntos que se presentarán ante la Asamblea Legislativa Plurinacional.
“La primera propuesta que queremos plantear es delimitar un área del salar como reserva turística, para que no se toque y esté protegida”, explicó el funcionario. Según detalló, las zonas que no queden comprendidas dentro de esa categoría podrán destinarse al desarrollo de proyectos de producción de litio, en un esquema que busca compatibilizar la preservación ambiental con el aprovechamiento de uno de los recursos estratégicos más importantes del país.
Medinaceli subrayó que la iniciativa apunta a resguardar los paisajes icónicos del salar, que son la base de la economía turística local. “La gente que vive del turismo necesita que ese paisaje tan lindo se preserve. Y lo que no esté dentro de esa reserva, entra dentro de los proyectos de litio”, afirmó.
El Salar de Uyuni es uno de los principales atractivos turísticos de Bolivia y, al mismo tiempo, alberga algunas de las mayores reservas de litio del mundo, un mineral clave para la transición energética global. La delimitación de áreas protegidas busca evitar conflictos entre el desarrollo industrial y las actividades tradicionales, en un contexto de creciente interés internacional por el litio boliviano.
Una estrategia integral para las empresas estatales
El ministro explicó que la nueva ley del litio no se limitará a aspectos territoriales, sino que también permitirá definir una estrategia clara para las empresas estatales vinculadas a los recursos estratégicos, entre ellas Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).
El objetivo, señaló, es fortalecer la sostenibilidad financiera y operativa de estas compañías, en un escenario marcado por restricciones económicas y la necesidad de atraer inversiones bajo esquemas más eficientes.
YLB, en situación crítica
Al referirse puntualmente a YLB, Medinaceli reconoció que la empresa atraviesa una prequiebra técnica, ya que sus ingresos actuales no alcanzan para cubrir los costos financieros. “YLB está en prequiebra técnica, porque yo soy presidente del directorio de esa empresa”, sostuvo, y explicó que los recursos que percibe no alcanzan siquiera para cumplir con obligaciones básicas.
Para ilustrar la gravedad del escenario, el ministro utilizó una analogía directa: “Es como si un taxista recibiera un ingreso y no le alcanzara para pagar al banco; ni siquiera hablemos para gasolina”. En ese sentido, afirmó que será necesario realizar un “corte” evaluativo sobre lo ocurrido en etapas anteriores, especialmente en la gestión de las piscinas de evaporación y en el manejo integral de la empresa.
Recuperar YLB, no cerrarla
Medinaceli descartó soluciones drásticas como el cierre de la empresa estatal y aseguró que el desafío central de la nueva ley será definir estrategias concretas para recuperar y fortalecer YLB. “No es tan fácil cerrar una empresa estatal, porque implicaría responsabilidades legales por daño económico al Estado”, advirtió.
La discusión legislativa que se avecina pondrá en el centro del debate el modelo de desarrollo del litio en Bolivia, en un delicado equilibrio entre protección ambiental, sostenibilidad financiera y aprovechamiento de un recurso clave para el futuro económico del país.