El empleo minero continúa consolidándose como uno de los pilares del mercado laboral formal en el Perú. Según el Informe de Empleo Minero 2025, elaborado por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) a través de la Dirección General de Promoción y Sostenibilidad Minera (DGPSM), la cantidad de puestos de trabajo directos en el sector aumentó un 20,3% entre 2015 y 2024, pasando de 183.351 a 220.644 trabajadores. El crecimiento confirma el rol estratégico de la minería en la economía nacional, aunque también deja en evidencia desafíos persistentes en materia de equidad de género, distribución territorial y calidad del empleo.
Uno de los principales rasgos del empleo minero es su alto nivel de formalidad y su composición mayoritariamente nacional. Entre 2021 y 2024, más del 99% de los trabajadores del sector fueron peruanos, mientras que la participación de personal extranjero se mantuvo marginal, por debajo del 0,3%, concentrada principalmente en funciones altamente especializadas.
Dentro del empleo nacional, el informe destaca una distribución relativamente equilibrada entre trabajadores regionales y no regionales. En 2024, el 49,4% del personal provenía de la misma región donde se desarrollaba la actividad minera, reflejando una leve tendencia al fortalecimiento del empleo local y regional, en línea con la normativa vigente que prioriza la contratación de mano de obra de las zonas de influencia.

Asimismo, dentro del empleo regional, los trabajadores locales —originarios de la localidad o distrito donde opera la mina— alcanzaron participaciones cercanas al 50%, lo que refuerza el impacto directo de la minería en las economías locales, especialmente en zonas alejadas de los grandes centros urbanos.
La distribución geográfica del empleo minero revela una fuerte concentración territorial. Entre 2021 y 2024, Arequipa se consolidó como la principal región generadora de empleo minero del país, explicando en promedio el 16,1% del total nacional. En 2024, lideró el ranking con el 23,2% del empleo, impulsada por operaciones de gran escala como Cerro Verde.
Le siguieron Moquegua (10,3%), La Libertad (8,8%), Lima (7,0%) y Junín (6,7%), regiones que combinan grandes proyectos cupríferos, minería aurífera y una importante red de empresas proveedoras. En contraste, departamentos como Amazonas, Loreto o Tumbes registraron niveles muy reducidos de empleo minero, debido a la menor presencia de operaciones formales.
Por macrorregiones, el sur del país concentró en 2024 el 48,1% del empleo minero, con más de 106.000 trabajadores, seguido por la región centro (36,1%). El norte aportó el 15,5%, mientras que el oriente tuvo una participación marginal, inferior al 1%. Esta distribución confirma que la generación de empleo está estrechamente ligada a la localización de grandes proyectos extractivos y a los ciclos de inversión minera.
El informe también analiza la estructura del empleo según función laboral. En 2024, las Operaciones de Mina concentraron el 41% de los puestos de trabajo, seguidas por los Servicios Generales (33,3%), que incluyen tareas de mantenimiento, logística y soporte operativo. Las Plantas de Beneficio y los puestos Administrativos representaron cada uno el 12,4%, mientras que los cargos gerenciales apenas alcanzaron el 1%.
Pese al alto grado de automatización del sector, el empleo minero creció de manera sostenida entre 2021 y 2024, acompañado por una elevada productividad laboral. La minería se mantiene como la actividad económica más productiva del país, con remuneraciones promedio muy superiores al ingreso laboral nacional.
No obstante, las diferencias salariales internas son marcadas. En 2024, los gerentes percibieron ingresos anuales promedio superiores a los S/ 400.000, mientras que los trabajadores de servicios generales registraron remuneraciones cercanas a los S/ 35.000 anuales, evidenciando una fuerte jerarquización salarial.
El Régimen General —que agrupa a la gran y mediana minería— concentró en 2024 el 87,7% del empleo minero total, con más de 193.000 trabajadores. Los Pequeños Productores Mineros aportaron el 12,1%, mientras que la minería artesanal tuvo una participación marginal.
En cuanto al tipo de empleador, el informe revela que el 60,7% de los trabajadores mineros se desempeñó a través de empresas contratistas, una tendencia creciente en los últimos años. Las compañías mineras concentraron los cargos de mayor jerarquía y decisión, mientras que los contratistas asumieron principalmente funciones operativas y de apoyo, especialmente en servicios generales.
Avances lentos en la inclusión femenina
Uno de los capítulos centrales del informe aborda el empleo minero desde una perspectiva de género. Si bien el número de mujeres en la minería casi se duplicó entre 2015 y 2024 —pasando de 11.413 a 22.240 trabajadoras—, su participación sigue siendo baja. En 2024, las mujeres representaron apenas el 10,1% del empleo total del sector.
Además, persisten brechas salariales significativas. Ese año, el salario promedio anual de los hombres fue de S/ 76.080, frente a S/ 66.160 en el caso de las mujeres, una diferencia cercana a los S/ 10.000. Las brechas se acentúan en determinados estratos y funciones, especialmente en puestos operativos y de mayor responsabilidad.
El informe advierte que, pese a los avances normativos y a iniciativas específicas impulsadas por el MINEM, la minería continúa siendo un sector fuertemente masculinizado, con barreras estructurales que limitan el acceso de las mujeres a puestos técnicos, operativos y de liderazgo.
Un sector clave, con desafíos pendientes
El Informe de Empleo Minero 2025 ratifica la importancia de la minería como generadora de empleo formal, bien remunerado y con fuerte impacto regional. Sin embargo, también subraya la necesidad de profundizar políticas orientadas a una mayor inclusión de mujeres, al fortalecimiento del empleo local y a la reducción de brechas salariales y territoriales.
A cinco años del horizonte de la Agenda 2030, el documento plantea que avanzar hacia una minería más inclusiva y sostenible no solo es un compromiso social, sino también una condición clave para reforzar la competitividad y la licencia social del sector en el Perú.