El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este miércoles una medida de profundo impacto económico y social: eliminó los subsidios a los combustibles que el país mantenía desde hace más de dos décadas y decretó aumentos de precios de hasta el 100%.
La decisión fue comunicada en un mensaje al país desde la Casa de Gobierno, donde Paz señaló que la medida busca sincerar la situación de las cuentas públicas y enfrentar una economía “enferma” tras años de desbalances fiscales, escasez de divisas y una inflación proyectada superior al 20%.
Qué cambia en los precios de los combustibles
Con la eliminación del subsidio estatal:
+El litro de gasolina especial pasó de 3,7 a 6,96 bolivianos.
+El litro de diésel aumentó de 3,72 a 9,80 bolivianos.
Estos aumentos representan un incremento cercano al 100% en el precio de los combustibles, que hasta ahora estaban congelados a pesar del alza internacional de los costos. (
Además, el gobierno anunció que habrá libre importación de combustibles, en un intento de asegurar el abastecimiento en un escenario donde la estatal YPFB ha tenido dificultades para hacerlo de manera continua.
Consciente del impacto que tendrá esta suba en el costo de vida de la población, Paz también decretó un aumento salarial del 20%, que incluye: Incremento del salario mínimo nacional a Bs 3.300; Ajustes en bonos sociales, como el de pensiones a adultos mayores y otros programas de asistencia estatal; Bonos compensatorios para trabajadores informales afectados por el alza.
El objetivo del gobierno, según enfatizó el mandatario, es proteger a los sectores más vulnerables mientras se implementa una reforma económica más amplia.
Contexto económico y político
La eliminación del subsidio forma parte de un conjunto de decisiones económicas adoptadas por el gobierno de Rodrigo Paz tras asumir el poder el 8 de noviembre de 2025, en un contexto de crisis macroeconómica y escasez de divisas.
Durante las recientes elecciones de 2025, Paz y otros candidatos de distintos sectores políticos habían prometido recortar el gasto público y revisar subsidios, señalando que el sistema actual —que mantiene precios bajos para combustibles— era insostenible.
La eliminación de subsidios ha sido históricamente un tema delicado en Bolivia. En 2010, un intento similar de retirar subsidios provocó una ola de protestas sociales y bloqueos, que llevó al gobierno de entonces a revertir la medida en cuestión de días.
Hasta este jueves por la tarde no se registraron reacciones sindicales organizadas, aunque en varias estaciones de servicio de La Paz se suspendió temporalmente la venta de combustibles para ajustar precios.
Organizaciones sociales y sectores productivos, como el agroindustrial, habían expresado la necesidad de retirar los subsidios para garantizar el abastecimiento y dinamizar la producción, aunque sectores como el transporte público habían pedido preservar los beneficios.
La decisión del gobierno de Bolivia de eliminar subsidios a combustibles y aplicar alzas de hasta 100% en los precios marca un hito en la política económica del país. Aunque busca corregir desbalances fiscales y asegurar el abastecimiento energético, plantea un desafío social considerable, que el gobierno intenta mitigar con aumentos salariales y bonos sociales. Las próximas semanas serán clave para medir la respuesta de la sociedad y la economía a esta importante reforma.