Cada 28 de octubre se celebra en Argentina el Día del Trabajador Minero, una fecha que conmemora la fundación de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) en 1953. Esta jornada, no sólo rinde homenaje a quienes desarrollan sus tareas en las minas, sino que también sirve como balance de un sector en constante evolución, clave para el futuro económico del país.
Este año, la celebración encuentra a la industria en un punto de inflexión. Si bien el empleo directo formal experimentó una ligera contracción a inicios de 2025, las proyecciones de crecimiento son históricas, impulsadas por la atracción de grandes capitales y un marco regulatorio favorable.
El dinamismo del sector se refleja en cifras de comercio exterior sin precedentes. Las exportaciones de minerales se han consolidado como una de las locomotoras de la economía nacional. En septiembre, según los últimos registros de la Secretaría de Minería, las exportaciones totalizaron US$ 557 millones, lo que representó el 7,3% de las exportaciones totales argentinas para el mes.
Con un acumulado de US$ 4.213 marca un incremento interanual del 32,9% y se posiciona un 52,0% por encima del nivel promedio de 2010-2024.
En el frente laboral, el sector vive una dualidad. A abril de 2025, el empleo minero directo formal se ubicó en 38.801 puestos de trabajo. Este número implicó una disminución interanual del 5,3% con una pérdida de 2.152 puestos en comparación con 2024.
Sin embargo, el panorama a mediano plazo es de "expansión masiva" gracias a la consolidación de grandes proyectos. Con una inversión asegurada, el conjunto de proyectos de inversión, que incluyen minería, energía y combustibles, suma más de US$ 35.500 millones.
Se estima que estas iniciativas generarán conjuntamente más de 84.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos.
El impulso del litio en los últimos años, sumado a los ambiciosos planes para proyectos de cobre como Los Azules y El Pachón, son los principales responsables de esta proyección optimista. La aprobación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ha fortalecido la confianza empresaria, apuntalando la puesta en marcha de estos desarrollos que buscarán elevar significativamente la tasa de empleo proyectado.