Con una votación de 59 a 9, la Cámara Alta insistió con la ley de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y acentuó la tensión con el Ejecutivo, que acusa a la oposición de querer "voltear" al Presidente.
En una nueva y contundente derrota para el Gobierno en el Congreso, el Senado de la Nación rechazó el veto presidencial al proyecto de ley que establece la distribución automática y por coparticipación de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las provincias. El resultado de la votación, con 59 votos a favor y solo 9 en contra, mostró un amplio consenso de la oposición, que revirtió la decisión del Ejecutivo y desafió los duros cuestionamientos del ministro de Economía, Luis Caputo.
Este revés se suma a la reciente caída de dos vetos más en la Cámara de Diputados, evidenciando una creciente falta de apoyo del oficialismo en el Poder Legislativo. La norma, impulsada por los gobernadores, busca poner fin a la distribución discrecional de los fondos para dar previsibilidad a las finanzas provinciales.
Alianzas en jaque y cruce de acusaciones
La votación dejó al descubierto las fisuras en la coalición oficialista. A pesar de los recientes giros de ATN a provincias aliadas como Santa Fe, Misiones, Entre Ríos y Chaco, los senadores que responden a los gobernadores de estas últimas dos jurisdicciones se abstuvieron o votaron en contra del veto. Las abstenciones de los mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suárez, y del entrerriano Alfredo De Angeli, revelan que el apoyo de los mandatarios provinciales no se ha traducido de manera uniforme en el Congreso.
Antes de la sesión, el ministro Caputo encendió la polémica en redes sociales, acusando a los legisladores de "querer romper el equilibrio fiscal" y "voltear al Presidente que salvó al país de caer en la peor crisis de su historia".
Los senadores respondieron con firmeza. El radical chaqueño Víctor Zimmermann, quien votó en contra del veto, defendió la ley: "El proyecto le da al Gobierno Nacional el 43,34% de los recursos y distribuye de forma automática por coparticipación el resto. Está claro que no desfinanciamos". Por su parte, el senador peronista Daniel Bensusán acusó al Ejecutivo de usar los fondos de las provincias para sostener su ajuste, afirmando que el Tesoro Nacional tiene un remanente de más de $1.5 billones de pesos de las provincias. El radical Martín Lousteau sumó su crítica, sugiriendo que "el ministro Caputo en vez de tuitear tanto venga al Congreso, que nunca vino, a explicar el Presupuesto".
El desafío final en Diputados
La rionegrina Mónica Silva, aliada de un gobernador que ha tejido un acuerdo con el oficialismo, ilustró la desconfianza del vínculo con la fábula del escorpión y la rana: "Es imposible llegar a la otra orilla cuando la confianza ha sido destruida por la propia naturaleza del escorpión", sentenció antes de votar en contra del veto.
El veto presidencial ahora deberá ser analizado en la Cámara de Diputados, donde el Gobierno cuenta con una posición más sólida. En la votación original de la ley, el proyecto no consiguió los dos tercios y el rechazo escaló a 90 votos, lo que hace el panorama más difícil para la oposición. Para que el veto sea definitivamente rechazado y la ley entre en vigencia, los legisladores de la Cámara Baja deberán cambiar su postura de manera masiva.
QUÉ DICE LA LEY ATN
Este fondo se financia con el 1% del total de la coparticipación federal y el 2% del impuesto a las ganancias. Su finalidad es atender situaciones de emergencia y desequilibrio financiero en las provincias.
Sin embargo, los gobernadores advierten que el fondo es sistemáticamente sub-ejecutado. Los mandatarios provinciales subrayan que se trata de recursos con asignación específica, administrados por el Gobierno Nacional, pero que no le pertenecen.
Por eso, el proyecto propone que un porcentaje (que ronda el 42%) lo mantenga la Nación pero que el resto forme parte de un mecanismo de distribución automática, conforme a los coeficientes fijados por la Ley de Coparticipación Federal.
Además, los mandatarios remarcan que el costo fiscal del uso pleno de este fondo representa solo el 0,03% del PBI (aproximadamente $253.000 millones).