El oro ha mantenido un ritmo récord, con un aumento del 26 % en dólares estadounidenses durante el primer semestre de 2025 y alcanzando rendimientos de dos dígitos en todas las divisas ( Tabla 1 ). La combinación de un dólar estadounidense más débil, tipos de interés fluctuantes y un entorno geoeconómico altamente incierto ha generado una fuerte demanda de inversión.
De cara al futuro, una de las preguntas que siguen planteándose los inversores es si el oro ha alcanzado un máximo o si tiene suficiente impulso para seguir subiendo. Utilizando nuestro Marco de Valoración del Oro, analizamos las expectativas actuales del mercado sobre el rendimiento del oro en el segundo semestre de 2025, así como los factores que podrían impulsar el oro al alza o a la baja, respectivamente.
Si los economistas y los participantes del mercado aciertan en sus predicciones macroeconómicas, nuestro análisis sugiere que el oro podría fluctuar lateralmente con un posible potencial alcista, aumentando entre un 0% y un 5% adicional en el segundo semestre. Sin embargo, la economía rara vez se comporta según el consenso.
Si las condiciones económicas y financieras se deterioran, exacerbando las presiones estanflacionarias y las tensiones geoeconómicas, la demanda de activos refugio podría aumentar significativamente, impulsando el oro entre un 10% y un 15% a partir de ahora. Por otro lado, una resolución generalizada y sostenida de conflictos —algo improbable en el contexto actual— haría que el oro perdiera entre un 12% y un 17% de las ganancias de este año.
Sin embargo, el panorama para la segunda mitad del año presenta una encrucijada, con el Consejo Mundial del Oro (WGC) advirtiendo que su desempeño dependerá en gran medida de la evolución de las condiciones geoeconómicas y la política monetaria global.
Según su informe "Gold Mid-Year Outlook 2025" , el excepcional desempeño del metal precioso en el primer semestre fue impulsado por una combinación de factores clave: un dólar estadounidense más débil , tasas de interés dentro de un rango con expectativas de futuros recortes , y un entorno geoeconómico altamente incierto. A esto se sumó una fuerte demanda de inversión, un aumento récord en la actividad de negociación y compras continuas y robustas por parte de los bancos centrales.
Escenarios para la Segunda Mitad del Año
El WGC presenta tres escenarios hipotéticos para el oro en la segunda mitad de 2025, basados en su Marco de Valoración del Oro:
Normalización Continua (Escenario Consenso): Si las predicciones macroeconómicas de los economistas y participantes del mercado son correctas, el oro podría mantenerse en un rango lateral con un ligero potencial alcista, aumentando un 0%-5% adicional en la segunda mitad del año. Este escenario contempla un crecimiento del PIB global por debajo de la tendencia, una inflación mundial superando el 5% (debido a aranceles), y recortes cautelosos de tasas de interés por parte de los bancos centrales hacia fines del cuarto trimestre. La demanda de inversión y de bancos centrales se mantendría robusta, aunque los precios elevados podrían frenar la demanda del consumidor.
Condiciones Deterioradas (Escenario Alcista): Si las condiciones económicas y financieras se deterioran, exacerbando las presiones estanflacionarias o conduciendo a una recesión, la demanda de refugio seguro podría aumentar significativamente. Bajo este escenario, el oro podría subir entre un 10% y un 15% adicional , terminando el año con un aumento cercano al 40%. El oro se beneficiaría de tasas de interés más bajas, la debilidad del dólar y una posible aceleración en la diversificación de reservas por parte de los bancos centrales, alejándose del billete verde. El informe destaca que aún hay margen para una mayor acumulación de oro en ETFs y posiciones netas largas si las condiciones empeoran.
Resolución de Riesgos (Escenario Bajista): Este escenario, considerado "improbable en el entorno actual", contempla una resolución generalizada y sostenida de conflictos geopolíticos y geoeconómicos. Esto reduciría la necesidad de coberturas como el oro, incentivando a los inversores a asumir más riesgos. En este caso, el oro podría retroceder entre un 12% y un 17% en la segunda mitad del año, finalizando el 2025 con retornos positivos pero bajos. Un aumento en los rendimientos de los bonos y un dólar más fuerte, junto con una posible desaceleración en la demanda de los bancos centrales, influirían en esta caída. Sin embargo, el nivel de USD 3.000/oz actuaría como un "nivel de soporte natural", atrayendo compras oportunistas.
En conclusión, el Consejo Mundial del Oro sostiene que, a pesar de las limitaciones intrínsecas de pronosticar la economía global, el oro –a través de sus fundamentos– sigue bien posicionado para respaldar decisiones de inversión tácticas y estratégicas en el actual panorama macroeconómico incierto.