El directorio de YPF aprobó el avance de una nueva ronda del Proyecto Andes para la cesión de 12 áreas, incluidos el bloque Manantiales Behr, ubicado en la provincia de Chubut, los clusters Chachahuen y Malargüe, en la provincia de Mendoza y clusters No Operados.
El Proyecto Andes es un pilar estratégico para YPF que busca una transformación profunda de su matriz productiva, dejando atrás los campos convencionales de menor rentabilidad para volcarse de lleno a la prometedora producción no convencional de Vaca Muerta, con el objetivo de optimizar sus operaciones, mejorar su rentabilidad y consolidar su posición como líder en shale a nivel mundial.
Además, YPF firmó el cierre y traspaso de la operación de los clusteres Neuquén Norte y Sur. Adicionalmente, el pasado 4 de junio se firmó la cesión de la participación de la compañía en las áreas El Tordillo, La Tapera y Puesto Quiroga, ubicadas en la provincia de Chubut. Este acuerdo está sujeto al cumplimiento de ciertas condiciones precedentes.
En el marco de este proceso, la compañía ya transfirió 18 Bloques, 21 están en su etapa final y 11 en progreso. De esta manera, la compañía avanza con uno de los pilares estratégicos del Plan 4x4 que, mediante un manejo activo de su portfolio y la asignación eficiente de sus recursos, busca transformar a YPF en una empresa de shale de clase mundial.
El Proyecto Andes se está llevando a cabo en varias rondas. A mediados de junio de 2025, YPF aprobó una nueva ronda que contempla la cesión de 12 áreas adicionales, incluyendo bloques históricos como Manantiales Behr en Chubut y los clústeres Chachahuén y Malargüe en Mendoza, además de clústeres no operados.
Hasta la fecha, YPF ya ha completado la transferencia de 18 bloques, tiene otros 21 en etapa final de traspaso y 11 más en proceso. Esto refleja un avance sostenido en su estrategia de racionalización de activos.
Se espera que los acuerdos de transferencia de áreas de las rondas iniciales (Andes I y II) estén ejecutados para el 1 de julio de 2025. La decisión de YPF de desprenderse de estos activos se debe a que, para una compañía de su tamaño, la producción en yacimientos maduros ya no es eficiente ni rentable, dado que el costo de un barril convencional puede rondar los US$ 25, en contraste con los valores de Vaca Muerta.