El desarrollo del Vaca Muerta Sur (VMOS) dio un paso clave con la formalización de Chevron y Shell como accionistas del vehículo societario que llevará adelante la construcción del oleoducto de más de 430 kilómetros entre Neuquén y la costa de Río Negro, además de una terminal de exportación en Punta Colorada.
Su incorporación representa un respaldo estratégico para la obtención de financiamiento internacional y consolida la iniciativa como una de las obras de infraestructura más relevantes para el futuro del petróleo argentino.
Aunque ambas petroleras ya formaban parte del esquema asociativo original con YPF, Pluspetrol, PAE, Vista y Pampa Energía, la firma de los contratos definitivos se concretó tras un proceso que requirió la aprobación de sus casas matrices.
La participación de Chevron y Shell es clave para la estructura de financiamiento del VMOS, que demandará una inversión superior a los US$ 2.500 millones. Según el esquema previsto, el 30% del proyecto será solventado con aportes de las petroleras, mientras que el 70% restante se estructurará con créditos de bancos y entidades internacionales.
En ese sentido, el proyecto ya consiguió un préstamo sindicado inicial de cinco bancos internacionales por US$ 1.700 millones y espera la aprobación del Gobierno para acceder a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La construcción de la obra comenzó en enero y avanza con la movilización de contratistas, movimiento de tierras y entrega de tuberías. Se estima que el oleoducto comenzará a operar en el segundo semestre de 2027, con una capacidad inicial de transporte de 500.000 barriles por día, ampliable a 700.000 barriles diarios si la demanda lo requiere.
Este desarrollo es estratégico para garantizar un crecimiento sostenido de la producción y exportación de Vaca Muerta, la cuarta reserva de shale oil más grande del mundo. En conjunto, YPF, Pluspetrol, PAE, Vista y Pampa Energía comprometieron más de 350.000 barriles diarios, mientras que la reciente incorporación de Chevron y Shell sumará otros 230.000 barriles.
El oleoducto permitirá una mayor competitividad del crudo argentino en el mercado internacional, especialmente en Asia, gracias a la conexión con los VLCC (Very Large Crude Carriers), que optimizarán los costos logísticos. Además, la terminal marítima en Punta Colorada se conectará mediante un ducto submarino con boyas de despacho que facilitarán la carga de estos buques de gran capacidad.
Según proyecciones de la industria, la concreción de esta obra podría generar ingresos anuales de hasta US$ 20.000 millones para Argentina en los próximos años. Un informe de la consultora PwC dirigido a inversores internacionales estimó que, para 2030, el país podría alcanzar un superávit energético de US$ 30.000 millones gracias al desarrollo de Vaca Muerta, situando al sector petrolero en un nivel comparable con el agroexportador.
La participación de Chevron y Shell en el VMOS también es vista como un respaldo institucional al proyecto, en medio de negociaciones con la gobernación de Río Negro, que busca obtener una participación en la renta del oleoducto.
Aunque algunas petroleras cuestionaron esta propuesta, la confirmación de la inversión por parte de las multinacionales sugiere que el diferendo podría resolverse en los próximos días.
El impacto de esta iniciativa va más allá de la infraestructura petrolera, ya que también contribuirá al crecimiento económico y la generación de empleo en Neuquén y Río Negro, consolidando a Vaca Muerta como un pilar fundamental para la economía argentina en los próximos años.