PwC presentó su último informe del 2024 con un análisis de lo que dejó el año para Argentina que materializó las metas fijadas en 2023 logrando cierta regularización de los principales indicadores macroeconómicos.
2024 fue un año complejo y desafiante. Con la nueva administración, se atravesaron diferentes etapas que llevaron las expectativas desde la incertidumbre hacia el optimismo."Llega a su fin un año complejo, que se iniciaba con gran incertidumbre y planteaba fuertes desafíos frente al estado de situación de la economía, con no pocas chances de desembocar en una crisis hiperinflacionaria", José María Segura Economista Jefe de PwC Argentina.
Primer trimestre. Una de las primeras medidas aplicada por la nueva administración fue la devaluación del tipo de cambio oficial, pasando de cotizar 366,5 pesos por dólar estadounidense a 800 pesos por dólar estadounidense. Por otro lado, el BCRA redujo la tasa de la política monetaria a un terreno negativo en términos reales y anunció una política de crawling peg del 2% mensual para el tipo de cambion oficial.
En este escenario, la creciente liberalización de algunos de los precios de la economía, junto al consecuente pass through de la depreciación cambiaria influyeron en el comportamiento del IPC del último mes de 2023, que registró una suba mensual de 25,5%, y en enero alcanzó el 20,6%. Estos resultados fueron los más elevados desde 1991.
Con el objetivo de disminuir la inflación, el nuevo gobierno implementó medidas fiscales y monetarias para que el Banco Central ganara autonomía y estableciera un programa creíble. En enero de 2024, se alcanzó un superávit primario y financiero no visto desde enero de 2011, manteniéndose durante los primeros once meses del año.
La consecuencia de estos ajustes fue la contracción interanual del PIB durante el primer trimestre, que experimentó una caída de 5,2%.
"No menor ha sido el compromiso inquebrantable de equilibrar las cuentas públicas -en términos financieros- y de sanear la hoja de balance del Banco Central para eliminar la emisión monetaria. Gracias a ese compromiso -y a pesar de un lógico salto en el primer trimestre del año- la inflación comenzó a ceder, con variaciones mensuales no vistas desde 2021 y expectativas consistentes con un sendero de convergencia a los niveles internacionales", José María Segura Economista Jefe de PwC Argentina.
Segundo trimestre. A inicios del segundo trimestre, las medidas del gobierno comenzaron a mostrar señales de éxito en el ordenamiento financiero. La brecha cambiaria se reducía a su mínimo en los últimos cinco años y el riesgo país mostró signos de descenso. En abril de 2024, la brecha entre el dólar MEP y el tipo de cambio oficial se situó en torno al 16%, hasta ese momento, el menor resultado desde finales de 2019, mientras que el riesgo país se ubicaba en 1.143 puntos básicos.
La inflación siguió desacelerándose. En abril, la variación mensual del IPC fue de 8,8%, mientras que en mayo y junio se situó en 4,2% y 4,6% respectivamente El BCRA continuó disminuyendo la tasa de política monetaria, llevándola del 80% a inicios de abril al 40% a finales de junio.
Si bien esto redujo la emisión por pasivos remunerados del BCRA, también disminuyó los rendimientos en dólares implícitos en el carry trade, lo cual generó una incipiente dolarización de activos que presionó al alza los tipos de cambio alternativos.
Así, la brecha cambiaria volvió a subir, alcanzando un promedio de 42,1% en junio, mientras que el BCRA registró ventas de divisas por US$46,6 millones durante el mismo mes.
En paralelo y tras varias modificaciones, a finales del primer semestre de 2024 fue aprobada por el Congreso de la Nación la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos. Esta norma contiene desregulaciones y eliminaciones de leyes y regímenes económicos sectoriales y reformas a las leyes laborales, entre otros.
Dentro de la mencionada Ley fue implementado el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, conocido como RIGI, que establece una serie de incentivos tributarios, aduaneros y cambiarios, con el objetivo primordial de otorgar un marco de certidumbre, previsibilidad y seguridad jurídica que fomente inversiones de largo plazo en el país.
En este contexto y en línea con la contracción fiscal y monetaria que continuó impulsando el gobierno, en el transcurso del segundo trimestre de 2024 el PIB experimentó una reducción interanual de 1,7%.
"Por su parte, si bien todavía existen restricciones en el mercado cambiario, la brecha entre los tipos de cambio oficial y financieros se encuentra en niveles mínimos, y no es improbable que se cumpla el objetivo del gobierno que las regulaciones sobre dicho mercado continúen siendo desarmadas en 2025, hasta llegar a la unificación de los tipos de cambio."
Tercer trimestre. A inicios del tercer trimestre, el BCRA definió los aspectos técnicos y operativos de la Letra Fiscal de Liquidez (LEFI), migrando la deuda del Banco Central al Tesoro Nacional. Estas medidas fueron el último paso en la eliminación de esta fuente de emisión endógena.
La coyuntura del trimestre previo siguió incidiendo en los indicadores económicos del inicio del tercer trimestre, haciendo que la brecha promedio de julio subiera a 45,9%, mientras que el BCRA vendía dólares. En junio y julio, la autoridad monetaria vendió divisas, manteniendo la incertidumbre y llevando el riesgo país a más de 1.600 puntos porcentuales a inicios de agosto.
Esta situación cambió en el octavo mes del año con la entrada en vigencia del Régimen de Regularización de activos, conocido como “blanqueo”, que ofreció incentivos a la declaración de bienes, permitiendo que recursos fuera del sistema se incluyeran y se invirtieran en instrumentos financieros, inmuebles, actividades comerciales y productivas.
El resultado inicial fue el alza de los depósitos en dólares del sector privado, alcanzando un stock de US$31.390 millones a finales de septiembre, nivel que no se registraba desde agosto de 2019. También se observó un aumento de los créditos en dólares al sector privado, cerrando septiembre en US$7.527 millones.
La mayor disponibilidad de dólares incidió en la evolución de la brecha cambiaria, que descendió a promedios de 37,4% y 27,7% en agosto y septiembre, respectivamente. En tanto, el BCRA volvía a registrar nuevamente compras de divisas, por un total de US$552,6 millones durante los dos últimos meses del tercer trimestre. Ante esta coyuntura, el riesgo país retomo su camino descendente, cerrando septiembre en 1.283,7 puntos porcentuales.
En cuanto al sector real, la actividad económica comenzó a evidenciar algunos signos de reactivación y experimentó incrementos mensuales en dos de los tres meses del tercer trimestre. Mientras que en agosto y septiembre el empleo formal privado experimentó alzas mensuales de 0,1% y 0,2% respectivamente, luego de 11 meses consecutivos de caídas.
"En particular, resta continuar y avanzar más rápidamente hacia un proceso de reducción del costo argentino. Eso posibilitaría a numerosas empresas mantenerse competitivas, aún frente a un peso que probablemente se mantenga fortalecido. La reciente eliminación del Impuesto PAIS es una importante señal en ese sentido; en el compromiso de reducción del peso del sector público sobre el sector privado", afirmó Segura.
Cuarto trimestre. Durante octubre, continuaron los efectos del blanqueo, con incrementos de los depósitos en dólares que cerraron en US$34.611 millones y de créditos en esa misma moneda que llegaron a US$8.409 millones. El blanqueo también favoreció el aumento de la emisión de deuda corporativa mediante obligaciones negociables, captando la liquidez en dólares resultante de la regularización de activos.
También parte de los fondos se volcaron a títulos públicos, lo que resultó en una nueva y más pronunciada baja en el riesgo país, que el 16 de diciembre de 2024 perforaba los 700 puntos básicos, con mínimos no alcanzados desde febrero de 2019.
La combinación de la menor oferta de pesos y el incentivo del blanqueo reforzaron las expectativas de control del esquema cambiario por parte de las autoridades, lo cual resultó en un aumento en la oferta de dólares. La mayor disponibilidad de dólares permitió al Banco Central incrementar su compra de divisas en niveles atípicos para los meses de octubre y noviembre, sumando 1.626,3 millones y 1.627,3 millones respectivamente. Frente a este escenario, la cotización de los tipos de cambio financieros comenzó a converger al tipo de cambio oficial.
La brecha se ubicó en torno al 3% a inicios de diciembre, niveles no registrados desde agosto de 2019. La reducción de la incertidumbre, el aumento de la confianza ante los resultados cambiarios, la disponibilidad de divisas y la evolución del riesgo país, pero fundamentalmente el compromiso conel equilibrio fiscal, que acumuló en los primeros 11 meses del año un resultado primario positivo de $11.706.855 millones y un resultado financiero superavitario por $3.322.091 millones, permitieron cerrar el año con favorables resultados de los principales indicadores económicos. En particular, se evidenció una caída sostenida de los niveles de inflación, con un incremento de solo 2,7% en octubre y de 2,4% en noviembre, frente a los niveles por encima del 20% con los que se iniciaba el año.
Si bien quedan objetivos y desafíos, como el levantamiento del cepo cambiario, la renegociación del Acuerdo con el FMI, continuar con la recomposición de las reservas del BCRA y consolidar una sostenida recuperación de la economía, no es menos importante hacer un alto en el camino transitado durante 2024 y evaluar los logros y los objetivos alcanzados, los cuales dejan al país en una posición mucho más auspiciosa para enfrentar 2025.