La estimación para 2018 es casi la mitad de lo que se terminará pagando este año. Además el ingreso se reducirá al período de marzo a octubre. Se pretende aumentar la extracción nacional y reducir los ingresos de GNL y el que llega desde Chile.
El ministerio de Energía de Nación presentó su análisis de mercado en la pasada audiencia pública para aumentar la tarifa del gas en el país. Entre los datos que mostró el gobierno, algunos de ellos hasta ahora inéditos, adelantó que estima importaciones para el año próximo por unos 650 millones de dólares aproximadamente.
Según surge del informe, elaborado por las subsecretarías de Exploración y Producción y de Coordinación de Política Tarifaria, los gastos por importación de gas y gasoil o fuel oil (combustible utilizado por las centrales de generación) casi se reducirán a la mitad de las erogaciones proyectadas para el año en curso (u$s 1.200 millones).
Se proyecta un aumento en la extracción nacional de gas, pero que no alcanzará para eliminar los ingresos de fluido desde el exterior. Sin embargo bastará para recortar los meses con ingreso de gas extranjero. La intención es concentrar las importaciones entre marzo y octubre.
Como ya publicó “Río Negro Energía” las estimaciones de la industria son que para el verano 2017/18 se generen excedentes de gas, producto del recupero de la curva de declino y por la estacionalidad de la demanda del país. Un esquema que podría quedar afectado con la puesta en marcha del nuevo Plan Gas que no reconoce precio diferencial para el “viejo” fluido no convencional.
La inyección de gas al sistema de transporte del país creció un 7% en los últimos dos años, mientras que la demanda aumentó un 10%. Desde Nación señalan además que aún con importación incluída no se alcanza a cubrir el consumo interno por lo que se debe recurrir a otros combustibles más caros, durante el invierno, para la generación eléctrica.
El gobierno apuesta centralmente a reducir los ingresos al país de gas oil y fuel oil. Hoy representa el 3% de la matriz energética del país y apuesta a llevarlo a sólo el 0,4% ya que el precio promedio pasará de 10,6 a 14,1 dólares.
Algo similar pasará con el GNL, que se importa por barco, que pasará de representar el 9% de la torta a un 7%; y en precio crecerá de 7,03 a 7,27 dólares. El fluido que llega desde Chile es el más caro que paga el país y reducirá su particiáción del 1% al 0,2%, mientras que el precio se elevará de 7,55 a 8,26 dólares.
La llegada de gas desde Bolivia mantendrá su participación con un 13% sobre el total y se mantiene como el más barato del mercado, incluso más que el local, ya que se pagará 4,88 dólares. El fluido local, en promedio, pasará de 4,91 a 5,02 dólares y aportará el 79% de la torta proyectando un crecimiento de 5 puntos.
En cuanto a la demanda, el gobierno nacional estima que caiga el consumo residencial en cinco puntos (19%), mientras que crecerá la tarifa social en dos puntos (4%). Industria mantendrá su consumo (26%), mientras que se apostará por enviar más gas a generación que pasará de representar el 38% al 41%. El comercio aumentará un punto (4%) y el GNC cedería la misma cantidad (%5).
u$s7,27 es el valor proyectado para el GNL que llega por barco al país. Está por debajo del gas que llegará desde Chile a u$s8,26.
7% es la estimación de crecimiento para la extracción nacional del fluido con base en Vaca Muerta.
u$s 5,21 es el mix de precios entre gas y gasoil, local e importado, que pagará el país en 2018. La producción nacional se pagará u$s5,02 entre incentivo y base.