Para Pacheco, la futura interconexión eléctrica regional, el llamado sistema Sinea, no es un espejismo. Tanto así que espera tener una línea de interconexión funcionando en 2020, plazo que en el sector eléctrico está a la vuelta de la esquina. El ministro además aborda la propuesta de AES Gener de exportar electricidad desde el SING hasta Argentina y Brasil.
¿Cómo se entiende la decisión de AES Gener, si se supone que Chile está en situación deficitaria?
Es muy interesante ese caso, porque ¿dónde nosotros producimos la energía, dónde la generamos y dónde la consumimos? Tenemos una tremenda escasez de inversiones pero tenemos en el norte de Chile el 50% de nuestra capacidad instalada ociosa, 50% de esas centrales están sin poder generar energía. ¿Por qué? Porque no hay mercado. Entonces es una tremenda oportunidad decir como país, nosotros estamos buscando hoy usar nuestra capacidad para poder exportar, porque eso crea riqueza para el país. También vamos a ver cosas pasando en el futuro, cuando conectemos el sistema, Sinea, el sistema andino de integración eléctrica, que va a unir Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia. Si hay carreteras para que los vehículos se desplacen de un país a otro, es difícil entender cómo llegamos a no tener todavía una América Latina integrada en energía.
¿Qué tanto realismo usted le ve a eso? Porque Perú y Bolivia no tienen incentivos fuera del negocio de vender energía a Chile, pensando en todos lo problema políticos y geopolíticos que hay entremedio.
Este es un proyecto que ya está evaluado incluso por el BID. Hoy estamos trabajando con Perú y Ecuador en la parte regulatoria. Hoy día yo soy un convencido de que nuestros intereses están alineados y estamos trabajando bien y avanzando. Y de hecho este año, 2015 la presidencia de Sinea es de Chile, yo estoy a cargo de eso como iniciativa. Y vamos a avanzar en los temas regulatorios.
¿Y usted cuándo proyecta que esto esté funcionando?
El proyecto considera que para el 2020 podamos tener esa línea.
Eso es a la vuelta de la esquina.
Yo espero que progresemos en el tema regulatorio. Y una vez que solucionemos ese tema, el interés de los inversionistas por hacer esto está porque, por ejemplo, Ecuador está duplicando su generación hidroeléctrica. Y las está construyendo para exportar.
El gerente general de ENAP, Marcelo Tokman, dijo a PULSO hace un par de semanas que, por ahora, no ven necesario construir un terminal de GNL, el tercero del país, en la región del Biobío. Entre otras razones, aludió al proyecto de la francesa EDF que plantea levantar un terminal flotante para su central El Campesino.
¿Cómo toma la decisión que asumió ENAP al respecto?
Yo soy el presidente de ENAP y estoy feliz de que esta promesa que hace nuestra Agenda de Energía de traer más gas a Chile, para generar energía eléctrica, calefacción y cocina, en definitiva para llegar a nuevos segmentos y nuevas regiones, esté cumplida no con recursos públicos sino que con recursos privados. Este es un gran logro de la agenda, del cual se ha hablado poco. ¿Qué necesidad tiene el gerente general de ENAP de construir un segundo gaseoducto en un país que ya vivió la guerra de los gaseoductos y sus consecuencias? Si hoy día tenemos una empresa privada, que debe ser una de las mayores empresas de electricidad del mundo y de Europa interesada en construir una central a gas en el centro-sur de Chile y que eso requiere un terminal portuario, yo me siento orgulloso y feliz de que hayamos sido capaces de dar las señales necesarias para traer a un nuevo actor a este mercado, a hacer una nueva inversión y justamente a abastecer a esas zonas de lo que nosotros dijimos que necesitaban.
¿Cómo ve usted, pensando en su historia en el sector privado, la incorporación de privados en empresas públicas?
Yo creo que no es necesario.
No privatizar el control pero que los fondos de pensiones se integren.
No, yo creo que esa es una discusión que en Chile no tiene espacio y no veo ninguna necesidad de hacerlo.
¿Ni siquiera en este rol de ENAP como empresa más de energía que de petróleo?
No porque lo que nosotros estamos diciendo es que para que ENAP juegue ese rol, le hemos pedido al parlamento que amplié el giro de ENAP. Y al ampliar el giro de ENAP, lo que va a hacer ENAP es que vamos a convidar a un concurso, licitación para buscar un socio mayoritario, operador. ENAP entonces va a participar en estos proyectos como un accionista minoritario, facilitador, catalizador y que va a ayudar a la entrada de nuevos actores. Porque a nosotros lo que nos interesa en este proyecto es justamente usar a ENAP para atraer a nuevos actores que están muy interesados en hacer inversiones en el sector de generación eléctrica en Chile pero que quieren hacerlo de la mano de una empresa que conozca bien Chile y que tenga un track record de operación en Chile.
Un año cumple esta semana el ministro de Energía, Máximo Pacheco Matte. Un año que ha estado marcado, a su juicio, por buenas noticias -como los precios de la última licitación de suministro para distribuidoras- y también por cambios regulatorios promulgados o en discusión, como la ley del Gas, de Licitaciones Eléctricas y otras, todo ello incluido en la Agenda Energética presentada por él y la Presidenta Bachelet en mayo pasado. Pero eso no ha sido lo único. También se vio obligado a tramitar ante Contraloría los decretos de alza de la luz, que generó un remezón sobre todo a nivel industrial y cuya responsabilidad él atribuye a sus antecesores.
“Había decretos firmados por el ministro anterior y dejado en el cajón de mi escritorio. La ley obliga a este Ministerio a tramitar los decretos tarifarios, lo obliga a presentarlos a la Contraloría y después publicarlos en el Diario Oficial. Ese proceso por dos años y medio no se hizo y obviamente que eso debilita la institucionalidad”, explica.
En entrevista con PULSO, Pacheco habló del -a su juicio- “despertar” para las inversiones, de la situación de ENAP, de las propuestas de convertir a Chile en exportador de energía y también de la férrea oposición que siguen enfrentando de distintos sectores, donde incluso hay dirigentes políticos, alcaldes y parlamentarios.
¿Cuál es su evaluación respecto al 2014 y sus metas para este 2015 que está partiendo?
Cuando nosotros llegamos al gobierno tomamos notas de que aquí había una necesidad urgente como país de definir una hoja de ruta y de fijar una agenda de energía, porque el país venía de un retraso en las inversiones, venía de un debilitamiento de la institucionalidad para el sector que lo había ido consumiendo. El no hacer las inversiones que se necesitaban, el no tener una hoja de ruta clara y reglas del juego establecidas estaba impactando en las cuentas de la luz. En los últimos 4 años, desde 2010 hasta el 2014, las cuentas han subido 20%. Estamos también en presencia de un sector donde claramente el alto costo de la energía eléctrica estaba contribuyendo a la desindustrialización del país. En 2014, en primer lugar, hubo una caída importante en el costo marginal, de 15% menos que en el año 2013. Luego tuvimos una reducción de precios en las licitaciones. En el 2013 hubo muchas licitaciones, cuatro, declaradas desiertas. En 2014 tuvimos una mega licitación 13.000 MWh. Y se presentaron 17 ofertas. Y tuvimos una reducción en el precio de 17% con relación a la última licitación que se había realizado en diciembre de 2013. Creo que ha habido un despertar, un renacimiento, un entusiasmo inversor en el sector de energía, que se traduce en que, por dar un ejemplo, en marzo de 2014 en Chile habían 28 centrales eléctricas en construcción por 1.900 MW. Y a fin de año 2014 teníamos 45 centrales hidroeléctricas en construcción con movimientos de tierras o sea con obras.
¿A qué atribuye este cambio? Porque la legislación no ha cambiado en nada.
Yo creo que ha cambiado el ambiente.
¿Es algo meramente ambiental?
Aquí han pasado muchas cosas. En primer lugar, llega un minuto en que los temas tocan fondo. Aquí nos dimos cuenta, como país, que esto no daba para más. Que efectivamente no podíamos seguir con estos precios de energía extraordinariamente altos, obviamente eso actúa como un incentivo para las inversiones. Pero también yo creo que la agenda de energía fue bien recibida, se puso de relieve que la energía era un tema estratégico para la economía y que el gobierno lo estaba enfrentando y lo iba a enfrentar. Y eso creó un ambiente inversor muy favorable. Yo no quiero ser complaciente, yo para nada creo que aquí estemos en un punto que ya podamos decir que hemos superado el problema. Todos sabemos que estos son proyectos de lenta maduración y cualquiera de estos proyectos va a impactar el precio de la energía en el mediano plazo. Pero cambió el ambiente, yo veo un ambiente favorable a la inversión en generación, veo que se están desarrollando importantes proyectos en el área de transmisión eléctrica.
Así como cambió el ambiente desde el punto de vista de los inversionistas, ¿ha cambiado también desde el punto de vista de la opinión pública? ¿Hay más conciencia de la necesidad de desarrollar estos proyectos o persiste la oposición?
Una de las cosas que me llama la atención es que aquí no hay un ambiente, todavía a nivel de nuestras autoridades locales, alcaldes, parlamentarias, dirigentes de la sociedad, que ellos vengan al Ministerio a pedir inversión. Y eso me llama la atención, porque de alguna manera todos sabemos que la inversión es algo deseado, que la inversión trae desarrollo, buenos empleos, progreso. Muchas veces la gente quiere una carretera, una vereda, inversiones en determinados rubros, pero no todavía en energía. Y eso es un problema, porque nosotros necesitamos como país construir una Agenda de Energía con legitimidad social. Necesitamos producir el link entre energía y desarrollo, entre energía y progreso, energía y bienestar. Eso, todavía como país, como sociedad, no lo logramos. Cada vez que vemos un proyecto de inversión en energía ponemos las luces de alerta. Y yo creo que ese es un gran desafío que tenemos como Estado, como empresa y como comunidades.
¿Y esa responsabilidad de quién es? ¿De las empresas?
Creo que es compartida, porque el Estado tiene que hacer un esfuerzo por definir dónde hay que hacer las inversiones y cómo se hace. A mí me llama la atención, por ejemplo, que cuando uno plantea proyectos de energía, la gente dice “no, esta es una zona de turismo”, sin darnos cuenta que países turísticos maravillosos como Nueva Zelanda, Suiza, y otros han sido capaces de construir su base de turismo a partir de la energía. Es muy difícil hacer desarrollo turístico si no hay energía. Recientemente fui a Villa O´Higgins, ¿saben a qué? A inaugurar una estación de servicio, para que el turista pueda llegar a Villa O´Higgins y haya combustible para volver en el auto y no tener que llevar el combustible en bidones en la parte de atrás de la camioneta. Yo no tengo ninguna duda, no vamos a industrializar este país si no tenemos energía a precios razonables (...) Yo creo que el país verdaderamente clama, reclama y llora por desarrollo, por bienestar. Y la base de eso es la energía (...) Yo le tengo profundo respeto a los privados pero ellos no son capaces de hacer esto sin un Estado que conduzca y dirija el proceso de construir esa legitimidad social.
En esta relación, ¿cuánto incide la desconfianza existente hoy en la ciudadanía hacia el mundo empresarial?
Es un tremendo desafío para la empresa privada construir una red de confianza con la sociedad. Todos los estudios que se han hecho respecto de qué es lo que hace que los países crezcan, muestran que los países que crecen son los que han sido capaces de construir relaciones de confianza. La confianza es la base de las personas. Por lo tanto yo no tengo ninguna duda de que como país, si nosotros queremos crecer, necesitamos crear una red de confianza mucho más fuerte entre la empresa privada y la sociedad.
¿Le ha traído algún costo el apoyo a proyectos como Alto Maipo o la línea Cardones-Polpaico?
Lo que hemos dicho y con toda claridad es que el Estado no es neutral en relación a la gestión de proyectos. El Estado de Chile está muy interesado en que se desarrollen los proyectos de transmisión y generación que tienen su aprobación ambiental y que se hacen para el bien de este país y de manera amigable con las comunidades. De esto no tengo ninguna duda, estamos representando una política de Estado. El Estado representa el bien común y nosotros como país necesitamos dramáticamente desarrollar proyectos de generación, proyectos de inversión y hacer eficiencia energética.