Por Mariano Obarrio.
La presidenta Cristina Kirchnerrecibió ayer el alta médica de internación en el sanatorio Otamendi, donde había permanecido durante siete días desde el domingo anterior por su cuadro de sigmoiditis. Pero deberá continuar el tratamiento antibiótico en Olivos para tratar la infección del intestino grueso y guardar reposo absoluto por diez días en la residencia presidencial. Durante ese período no podrá hacer desplazamientos, ni siquiera a la Casa Rosada.
Según confiaron ayer a LA NACION fuentes allegadas a la Presidenta, el suministro de los antibióticos para combatir la infección por bacterias "no se suministrará desde ahora en forma endovenosa", como hasta ayer, "sino por vía oral". Deberá guardar además una dieta estricta para no irritar el colon y seguir un control evolutivo.
La primera mandataria abandonó ayer cerca de las 11 por vía terrestre la clínica céntrica, envuelta en el máximo hermetismo y sin presencia de los medios. Fue transportada en su automóvil oficial con una discreta custodia para no llamar la atención de los transeúntes.
Desde el domingo 2 del actual hasta ayer la Presidenta estuvo internada en la habitación 415, del cuarto piso del Otamendi. Pese a su larga inactividad, no le traspasó el mando al vicepresidente Amado Boudou, como lo fija el artículo 88 de la Constitución Nacional.
La escasa información caracterizó a todo el tratamiento de su enfermedad. Sólo después de que llegó a la residencia de Olivos, la Presidencia de la Nación difundió al mediodía un comunicado de prensa con el parte de la Unidad Médica Presidencial, que preside Marcelo Ballesteros.
La propia Cristina Kirchner supervisó la redacción del escueto informe. Consigna el texto que la Presidenta "presenta buena evolución del cuadro de sigmoiditis que la afecta". Añadió que "en la fecha se otorgó el alta de internación".
Además, el parte médico informó que "continúa con tratamiento antibiótico, dieta especial, reposo y control evolutivo en la residencia presidencial de Olivos, contraindicándose realizar desplazamientos por diez días". Esto significa que durante ese lapso no podrá trasladarse a la Casa Rosada.
De hecho, la semana última los médicos adelantaron que desde el alta Cristina Kirchner debía guardar reposo sin traslados durante diez días. Y el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, había anticipado que la jefa del Estado no viajará a Brisbane, Australia, para participar de la Cumbre del G-20, el sábado y domingo próximos.En cambio, irán en su reemplazo el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el canciller, Héctor Timerman.
La decisión de darle ayer el alta médica, tomada por los doctores Ballesteros y Daniel Fernández, de la Unidad Médica Presidencial, se tomó anteayer tal como adelantó LA NACION el sábado último.
Algunas versiones deslizaron que Cristina Kirchner quería salir del Otamendi cuanto antes, pero Ballesteros consideró conveniente mantener el tratamiento antibiótico por vía endovenosa. En Olivos, eso cambiará porque el suministro sería por vía oral.
Desde el viernes último, hubo buenas perspectivas para el alta médica debido a que los estudios de imágenes habían arrojado resultados positivos. De hecho, trascendió que se le hicieron una ecografía de colon y una tomografía computada.
La sigmoiditis es una inflamación del sigmoide, un tramo del colon. El origen pudo haber sido causado por estrés, pero la infección en el intestino grueso se produjo por una bacteria que pasó al torrente sanguíneo, por su diverticulitis, que le produjo agudos dolores en su abdomen.
La dieta especial que deberá seguir consiste en buena hidratación, caldo, carne magra, pescado, arroz, gelatina o membrillo. Debe seguir una alimentación que evite la irritabilidad del colon, especialmente ausente de fibras y residuos que contienen las verduras, frutas, pan, lácteos y embutidos. El parte de ayer ya no mencionó el tratamiento sintomático, que se suministra para calmar los dolores.
La Presidenta, que tiene 61 años, padeció varias enfermedades en su último mandato. En enero de 2012 se le extrajo la glándula tiroides pese a que el diagnóstico de cáncer había sido erróneo.
En octubre de 2013, fue intervenida por un hematoma subsural de cráneo que la obligó a ausentarse por un mes del poder. Durante enero debió guardar reposo por bursitis del trocánter izquierdo (inflamación de cadera) y en marzo tuvo un esguince de tobillo.
Hace tres semanas tuvo faringitis; en julio último había tenido faringolaringitis aguda. Sus médicos suelen decir que es frecuente somatizar el estrés por su estilo rígido de gobierno en los que monopoliza el manejo del poder.
30/10/2014: LA ÚLTIMA APARICIÓN PÚBLICA
El 30 de octubre pasado la presidenta Cristina Kirchner encabezó un acto en el congreso de Adimra para la juventud. El encuentro se realizó en Parque Norte y fue la última aparición pública que tuvo la jefa del Estado antes de su internación. Ahora que fue dada de alta luego de pasar una semana en el sanatorio Otamendi, la Presidenta deberá mantener reposo en la quinta de Olivos: durante 10 días no podrá trasladarse a la Casa Rosada y deberá observar una estricta dieta alimentaria.
Por Martín Dinatale.
El reposo de Cristina Kirchner obligó a la Presidenta a cancelar la agenda internacional que tenía prevista para este mes, aunque en la Casa Rosada aseguran que en diciembre volverá al ruedo de los viajes para ocupar a pleno su agenda de política exterior.
La jefa del Estado tuvo que desistir de ir a la cumbre de presidentes del G-20 que se hará entre el 15 y el 16 de este mes en Australia. Allí tenía previsto desplegar duras críticas contra los fondos buitre y exigir un debate por nuevas reglas internacionales vinculadas con el pago de deudas soberanas. En lugar de Cristina Kirchner irán a Australia el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el canciller, Héctor Timerman.
Fuentes del Gobierno admitieron a LA NACION que la ausencia de Cristina Kirchner en la cumbre del G-20 le "restará peso" a la Argentina para imponer su reclamo y sumar votos en la cruzada contra los holdouts.
En esa cumbre de presidentes la Argentina contaba con el apoyo de Brasil, Rusia, China, la India y Francia para promover un debate sobre los fondos buitre. En contra de esa postura se encuentran Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido y el país anfitrión. Como informó en su momento LA NACION, el gobierno australiano emitió un documento en el que dejó en claro que el debate por nuevas reestructuraciones de deudas soberanas debe darse en el FMI y no en el G-20. Es muy probable que se imponga esta postura del país anfitrión, más aún si cuenta con apoyo de países centrales.
Por otra parte, en la Cancillería dijeron que luego de la cumbre de Australia se había esbozado una visita de Cristina Kirchner a China. Pero hasta ahora ni en Pekín ni en la Casa Rosada habían confirmado la fecha de ese viaje. Sólo se evaluó esa visita por la cercanía con Australia y en función de una reciprocidad con el presidente Xi Jinping, que visitó Buenos Aires en julio pasado, cuando firmó varios acuerdos económicos con Cristina Kirchner.
En cambio, desde el Gobierno ratificaron que en diciembre la Presidenta tendrá una agenda movida en el plano internacional. Siempre que la salud se lo permita, Cristina Kirchner viajará a México el 6 del mes próximo para participar de la Feria del Libro de Guadalajara.
El embajador mexicano en Buenos Aires, Fernando Castro Trenti, confirmó a LA NACION que está prevista en ese viaje una reunión bilateral entre Cristina Kirchner y su par mexicano, Enrique Peña Nieto. En la agenda común de ambos países hay varios temas que urgen a las relaciones bilaterales: la firma de un eventual acuerdo de inversión de la petrolera Pemex con YPF por el yacimiento de Vaca Muerta, un acuerdo para eliminar el actual sistema de doble imposición impositiva y el relanzamiento de los acuerdos comerciales, incluido el de la industria automotriz.
A su vez, está previsto que la Presidenta se traslade luego de esa reunión en Guadalajara a la localidad mexicana de Veracruz, donde se realizará la cumbre de presidentes iberoamericanos. Para ese encuentro ya confirmaron su presencia una veintena de jefes de Estado. En la Cancillería no descartan que la Presidenta tenga algunas reuniones bilaterales allí. Por lo pronto, esta pendiente un encuentro con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que se iba a realizar en la cumbre del G-20, una encuentro que se tuvo que postergar con la chilena Michelle Bachelet y una reunión con el presidente de Bolivia, Evo Morales.
A su regreso de México, a la Presidenta le espera la cumbre de jefes de Estado del Mercosur. Pero para ello no deberá viajar demasiado, ya que el encuentro se hará en Entre Ríos, los días 17 y 18 de diciembre.